En el hemisferio sur, más precisamente en el extremo sur del continente americano, se despliega en toda su extensión la región más austral del mundo. En ella se localiza la República Argentina. Buenos Aires, su ciudad capital, es una urbe cosmopolita, reconocida internacionalmente por su enorme acervo cultural.
La República Argentina es la tierra del sol, la tierra del tango, ese "compás del 2x4" que enorgullece a nuestro pueblo; la tierra del mate, de los gauchos, de hombres de a caballo; la tierra del asado y del buen vino; nuestras mas distintivas tradiciones.
Como leyenda o como ensueño, aquí en el sur se levanta este mítico lugar donde el oro y la plata abundaban como el pasto en las pampas o la nieve en las montañas.
Nuestro noreste, tierra de las cataratas, densas selvas salpicadas de cursos de agua, cuyos torrentes se precipitan al vacío formando una de las caídas mas caudalosas del mundo.
Mientras tanto, allí en el noroeste, en la provincia de Salta, el Tren de las Nubes no deja de recorrer las alturas para alcanzar el cielo en el viaducto La Polvorilla, a 4.220 metros sobre el nivel del mar.
El territorio argentino, como un puente tendido entre el océano Atlántico y la imponente Cordillera de los Andes, esa colosal muralla de roca y nieve, condicionan su geografía. Su símbolo más célebre, una sucesión de nieves eternas, es el Aconcagua, la cumbre más alta de América, situada en Mendoza, provincia productora de nuestros más preciados vinos, y además, poseedora de importantes centros de esquí en el Valle de las Leñas y Los Penitentes.
Conjunción perfecta de lagos, ríos, montañas, valles y estepa infinita, la Patagonia Argentina invita a vivir la inigualable sensación de descubrir la magia del sur del mundo. Cada rincón de nuestra Patagonia ofrece una amplia gama de posibilidades en un marco donde la exuberante naturaleza es la gran protagonista.
La Patagonia es un vasto territorio cargado de misterio, generador de un fuerte magnetismo, poseedor de un increíble poder de seducción, capaz de cautivar a todo aquel que se acerque a estos parajes y se deje abrazar por la inmensidad de sus horizontes, hasta rendirse ante tan contundente demostración de la insignificancia del ser frente a la sublime majestuosidad de la naturaleza.
Enigmática, como pocas regiones en el mundo, la Cordillera de los Andes exhibe su grandeza en las provincias patagónicas. Bosques milenarios y silenciosos con especies vegetales autóctonas se extienden a orillas de los espejos de agua. En las cumbres de las montañas, la naturaleza se desborda en picos de granito y campos de hielo que derraman sus lenguas glaciares en lagos de belleza inigualable.
Y al sur, la Tierra del Fuego y la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, una puerta abierta hacia la inmensa y misteriosa Antártida; tierra de magia y ensueño, donde se viven las noches más largas en invierno y los días mas luminosos y extensos en verano.
Los Mapuches, que se autodenominan "hombres de la tierra", nacen de una lucha desatada entre el océano y la cordillera, los dos elementos centrales que modelan su territorio y su cultura.
Sin presentar una unidad étnica, la población indígena de la región era numerosa. En general, los antropólogos coinciden en agruparlas en tres tipos fundamentales que adaptaron sus estructuras socioculturales a las diferentes características de los diversos ambientes en que desarrollaban su vida. Los Pehuenches, de la familia de los Huarpes; los Tehuelches, de la familia de los Pampas, y finalmente los Mapuches, que habitaban los faldeos occidentales de la Cordillera de los Andes.
La Cordillera de los Andes, Pire-Mapu o Piren -tierra de las nieves-, es el territorio por excelencia del pueblo Mapuche. Esta gran muralla jamás pudo separar a este pueblo, que siempre vivió recostado sobre sus laderas y en ellas buscó los medios para su subsistencia. El pueblo Mapuche, originario de América del Sur, se encuentra asentado desde sus orígenes en la zona que hoy ocupa el área central de la República de Chile y las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y parte de Buenos Aires.
De posición mediterránea, la provincia del Neuquén, que en lengua Mapuche significa "audaz, impetuoso, altivo", y que algunos denominan "territorio del triángulo", está ubicada en el extremo noroeste de la Patagonia, recostada sobre la Cordillera de los Andes, inmensidad que, de hecho y como ya se expresara, conforma parte de su territorio.
Actualmente diversas comunidades Mapuches habitan en el territorio neuquino.
Mapuche (Mapu: tierra, che: gente), "Gente de la Tierra", fueron también llamados "araucanos" por los españoles en Chile.
Los Mapuches pudieron convivir con la nieve, el viento, el cóndor, el tigre y hasta con la lava de los volcanes. Las montañas conservan los ecos de su idioma, sus ritos y sus ceremonias que el viento trajo hasta nosotros.
Vivían en poblados con casas de madera, trabajaban los metales labrando sus característicos pectorales y aros de plata. Eran también hábiles alfareros, desarrollaron la cestería y sobresalieron como excelentes tejedores.
La artesanía, desde tiempos remotos, ha sido una actividad productiva muy relevante, que permite elaborar infinidad de piezas de utilidad práctica, o de expresión estética y espiritual. Frecuentemente, se da una combinación de ambas. De allí la importancia que en la actualidad tienen las artesanías en cuanto a decoración se refiere.
Los artesanos Mapuches realizan básicamente trabajos en madera; en cuanto al tejido, todas las piezas están confeccionadas con lanas de oveja, tejidas sobre telar vertical e hiladas empleando huso o rueca. El tejido es una tarea exclusivamente femenina que si bien está destinada al uso cotidiano, esconde en la elección de los colores y diseños una simbología sólo conocida por las grandes tejedoras o DUWEKAFE. Se elaboran caminos, mantas y matras con interesantes motivos. El telar vertical Mapuche HUICHA HUICHAHUE (de pie sobre la tierra), realizado exclusivamente por mujeres, representa simbólicamente el espíritu de su pueblo, en su máxima expresión.
Las piezas, totalmente artesanales, son realizadas con materia prima autóctona y son teñidas con pigmentos naturales y tejidas conforme técnicas ancestrales de elaboración, heredadas de generación en generación.
Actualmente, los tejidos, así como los trabajos en madera, constituyen sus principales artesanías.
La riqueza de la cultura Mapuche se refleja también en cada una de las manifestaciones de su vida cotidiana. Religión, música y comidas, son costumbres que coadyuvan a mantener viva la tradición de este pueblo.
En el mes de junio celebran el Wiñoi Tripantu (año nuevo en Mapuche), una fecha de renovación de la vida y de las fuerzas; es el comienzo de un nuevo ciclo.
Cada una de las manifestaciones artísticas de este pueblo forma parte de la tradición y de la identidad de nuestra cultura, son nuestra historia; por ello es necesario e importante darles trascendencia, para que no desaparezcan y perduren para las generaciones futuras. Recuperar, desarrollar y promover la actividad artesanal tradicional de las comunidades Mapuches constituyen nuestro principal objetivo.
Porque en definitiva, Toda la Patagonia Argentina, su gente, sus paisajes y su fuerte cultura ancestral, invitan a descubrir la magia del sur del mundo.
Mapuche.